“Elena y sus amigos, casi dos siglos después”, por Carlos Estela-Vilela
¿Una novela de amor, una novela policial, una novela histórica…? Los amigos de Elena. Diez años antes, permite al lector reencontrarse con un desconocido: Fernando Casós. En 1874 el abogado trujillano publica en París esta novela ambientada en el Perú de 1849 agitado por toda la resaca consecuencia del “maldito guano”.
Elena y uno de los amigos, una transfiguración del autor, luchan por su amor en el escenario propio de una sociedad descompuesta por la corrupción y la violencia contra personajes desalmados dispuestos a venderse y vender al país al mejor postor. Estos malvados envuelven a los amigos en mentiras e intrigas para enfrentarlos a los crímenes que alimentan la historia de amor.
¿Logran estos jóvenes provincianos sortear los obstáculos armados de sus corazones e ideales? El lector lo sabrá si se deja conducir a lo largo de sus cuatrocientas páginas. Casós ha concedido un ritmo con aire de trote a su relato tejido a partir de capítulos muy cortos que lo hace de ágil lectura. Esta no es la única particularidad estilística de la novela. Su modernidad radica en la “hibridez de lenguajes”, como se apunta en una introducción que nos devela la biografía del autor y repara en los aspectos fundamentales para comprender la importancia de su obra. Continuer la lecture de Los amigos de Elena: un roman sur le Pérou du milieu du XIXe siècle→
Carlos Estela Vilela – Université Bordeaux Montaigne
Dead Still (Acorn TV, 2020)
En mayo de 2020 se estrenó Dead Still, una serie producida entre Irlanda y Canadá, que nos cuenta las peripecias del fotógrafo Brock Biennerhassel a finales del siglo XIX. Su especialidad, la fotografía post-mortem, permite la intriga que convierte a la serie en un policial. La trama, como se puede esperar, gira en torno a la actividad del fotógrafo -que quizás hoy en día resulte algo curioso y lúgubre: retratar muertos. Una historia de detectives no podía ser eludida entonces. Se anuncia desde el título; uno de esos bellos juegos de palabras tan comunes en inglés (still es adverbio, adjetivo, sustantivo…). Sin embargo, la serie expone otros aspectos que interesan la reflexión en torno a la fotografía. Por un lado está el misterio químico y mecánico que hace posible “reproducir” lo real, en consecuencia, también la imperiosa necesidad de registro, en escalada en esta época, que permite “capturar el alma de una persona para siempre”, como dice Biennerhassel en el tráiler. Asimismo, está la engañosa fidelidad atribuida a la documentación fotográfica que encandila a la policía de Dublin por los potenciales servicios que puede brindar a su labor contra el crimen. Sin embargo, a través de los personajes secundarios, tenemos también algunas pinceladas sobre las transformaciones sociales alrededor del negocio fotográfico: la sobrina, Ellen, aspirante a actriz, brinda la cuota de género y recuerda indirectamente las relaciones de la fotografía con el teatro y también está la versatilidad del empeñoso Malloy que en el primer episodio deja su trabajo de cavador de tumbas para convertirse en asistente y escudero del fotógrafo.
Tal vez esta sea la primera serie de ficción dedicada exclusivamente a la fotografía en sus inicios, pero no es desde luego la primera aparición de un fotógrafo o una fotografía en la pantalla. El interés creciente del cine o la televisión por lo decimonónico hace imposible atajar la aparición de alguna carte de visite e incluso la reconstrucción de su producción. Pienso en la película de Kasi Lemmons sobre Harriet Tubman, en la que, en alguna escena, se ve a la abolicionista posar para el lente que reproduce una de las pocas imágenes que conocemos de ella. Y vendrán más ejemplos.
Lq huellq en la imagen (Wanka Cine, 2019)
Coleccionistas, investigadores y amantes insaciables de la fotografía saludamos, entonces cada una de estas producciones, como es de imaginar. Más todavía cuando se trata de una serie documental como esta a la que invitamos a visitar aquí: La huella en la imagen, que, en sus ocho capítulos revisa de manera ágil, entretenida, erudita, deliciosa, los inicios de la historia de la fotografía argentina. No se trata de ficción, pero ya sabemos que la vida misma la supera siempre y este documental es tal vez más entretenido, enriquecedor y, definitivamente más cercano a nosotros que el ejemplo aludido al principio.
La aparición de La huella en la imagen se inscribe en esta tendencia que parece convocar cada vez más adeptos, después de todo, como alguien en algún episodio dice por allí, quien ingresa a la fotografía no sale más de ella. A lo largo de la serie se revisan, de la mano de especialistas, conservadores, restauradores, historiadores, los pilares que permiten comprender el rol que cumplieron las imágenes fotográficas en la construcción de las identidades y la nación, las expectativas, las dificultades, los prejuicios, en fin… la cosmogonía de una época. Desde el daguerrotipo de un viejo San Martín hasta las primeras imágenes astronómicas, pasando por la fotografía policial o la tensión entre civilización y barbarie que grita desde las imágenes de la conquista de la pampa, esta miniserie parece abarcarlo todo y, sin embargo, nos deja con ganas de más de su fineza, su perspicacia, su precisión.
La huella en la imagen es ya un joven clásico producido en 2019 por Wanka Cine y dirigido por Dario Schvarzstein. Fue transmitido a través del canal de señal abierta del estado argentino, Encuentro, en 2020 y esperemos sirva de inspiración a otros esfuerzos latinoamericanos que pongan en valor los tesoros que guardan nuestros archivos y demás colecciones y, de esta manera, profundizar en la comprensión de nuestro imaginario visual. Felizmente puede verse y volverse a ver desde la plataforma Cont.ar: